Salam al lekum, saharauis.

Y digo sólo saharauis porque hoy, aquí, en Dajla, todos somos saharauis, todos somos de esta patria que os trajisteis con vosotros hace ya demasiado tiempo. Esta patria que crece día a día y que sabe que la caída de la tarde no supone un día más fuera de casa, sino un día menos para el regreso, un día menos para recuperar la tierra donde todos deberíais haber nacido, un día menos de espera, pero, también, un día más de victoria, un día más de demostrarle al mundo que nadie va a venceros, que esta arena que os acoge, desde hace tantos años, sólo es un camino de paso, un camino de vuelta, donde el Sáhara que lleváis en el corazón sigue desarrollándose, alimentando el deseo de volver y contagiándonos a todos de vuestro sueño, de la seguridad de que se cumplirá, de vuestro tesón, y de vuestra patria saharaui.

Porque todos somos saharauis, los que vivís aquí y los que venimos desde otras ciudades para apoyar vuestra causa con un arma tan poderosa que es capaz de atravesar cualquier frontera: el arma del cine. Las imágenes y las palabras que gritan con vosotros contra el muro, y que retumbarán en los países a los que volvemos, para que caigan las piedras, para que desaparezcan las minas, para que las flores de vuestras propuestas se conviertan en ramos con los que festejaremos el regreso a vuestra casa.

Hoy se termina el Festival número once, pero no nos despedimos de vosotros, porque los que nos vamos nos llevamos con nosotros también un trocito de patria saharaui, y el deseo que el FiSahara número dice se celebre, por fin, al otro lado del muro.

Porque todos somos saharauis.

Inma Chacón

04/05/2014

Campamento de población refugiada de Dajla (Tinduf, Argelia)