Sahara Occidental

En el reparto colonial del continente, el Sáhara Occidental cayó en manos de España. Durante los años 60 y 70, la mayoría de estos pueblos africanos accedieron a su derecho a la libre determinación y consiguieron su independencia. El pueblo saharaui también debía haber disfrutado de un referéndum de autodeterminación, pero en 1975 una serie de circunstancias bloquearon el proceso. Marruecos quería hacerse con el territorio y presionó a una España inestable, con el dictador Francisco Franco a punto de fallecer.

En 1976 España abandona los territorios que conformaban su antigua colonia del Sahara Occidental

La potencia administradora no cumplió con sus obligaciones y abandonó el territorio, cediéndolo de manera ilegal. Comenzó así una guerra entre Marruecos y el representante del pueblo saharaui, el Frente POLISARIO, que duró hasta 1991. Entonces la ONU, encargada de resolver el conflicto, estableció una misión de paz (MINURSO) para celebrar un referéndum, pero la consulta sigue estancada a día de hoy. La población saharaui que nos va a recibir huyó de aquella guerra hacia el este, y se estableció en distintos campamentos junto a la ciudad argelina de Tinduf, donde permanecen desde entonces. Muchos de sus familiares permanecen en el territorio ocupado por Marruecos, separados por un muro de 2.700 kilómetros, donde sufren constantes violaciones de derechos humanos.

 

Actualidad

Este territorio lleva ocupado desde 1975 y aún hoy la población saharauis esperan en los campos de refugio la devolución de sus tierras, el  Sahara Occidental. El sostén de la población durante el exilio ha sido la solidaridad internacional y la ayuda humanitaria proporcionada por diferentes gobiernos y organizaciones de la sociedad civil de distintos países, pero su situación ha sido vista más como un problema de ayuda humanitaria que como una violación de derechos humanos. Hay que tener en cuenta que la condición de refugio durante casi cuarenta años ha generado pobreza, dependencia de la ayuda humanitaria que ha sufrido numerosas restricciones y graves consecuencias en la salud de la población. La falta de una salida política y el bloqueo al referéndum han generado un empeoramiento de las condiciones de vida de los refugiados de por sí ya en condiciones extremadamente negativas en la Hamada argelina.

40 años después, aproximadamente, 200.000 personas, en su mayoría mujeres, niños y jóvenes esperan el ansiado referéndum que les devuelva a sus añorada tierra.

[/fullwidth]